- Tres falsas creencias cotidianas —el contacto físico, compartir utensilios y los fluidos no infectantes— continúan generando discriminación injustificada hacia las personas con VIH.
- La evidencia científica confirma que la convivencia diaria es completamente segura y que romper la desinformación es la única vía para erradicar el estigma.
CÁCERES — A pesar de los avances científicos que hoy permiten a las personas con VIH mantener una excelente calidad de vida y no transmitir el virus cuando se encuentran en tratamiento eficaz (Indetectable = Intransmisible), los prejuicios sociales persisten. La falta de información actualizada sigue alimentando mitos infundados que aíslan a quienes viven con el virus.
«Cuidar la salud sexual implica también cuidar la salud emocional de la comunidad, garantizando espacios libres de discriminación.«
Para erradicar la discriminación, es fundamental apelar a la evidencia médica y recordar tres realidades biológicas sobre las vías que NO transmiten el VIH:
- Abrazos, besos y dar la mano: El contacto piel con piel, las demostraciones de afecto y la cercanía física son 100% seguras. El VIH no se transmite por el tacto ni por el aire.
- Compartir vasos, cubiertos, platos o baños: El virus no sobrevive fuera del cuerpo humano ni se transmite a través de objetos de uso cotidiano, comida, agua o superficies compartidas.
- Saliva, sudor o lágrimas: Estos fluidos corporales no contienen la concentración del virus necesaria para transmitir el VIH. Las únicas vías de transmisión son la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna.
«La ciencia ha avanzado a pasos agigantados, pero los prejuicios sociales se han quedado rezagados. La única forma de frenar el estigma es la información veraz»



